¿Qué es Destino: La Saga Winx?

Os contamos qué es Destino: La Saga Winx, la nueva serie de acción real que ha llegado al catálogo de Netflix.

Netflix ha hecho muchas barbaridades a lo largo de su trayectoria como plataforma de streaming líder en el mercado. Esa comodidad que tienen para liderar, cada vez eso sí menos sólida por la competencia que le hace Disney+, les ha llenado de confianza y han emprendido proyectos que resultan terribles.

Nadie olvida el remake de Death Note, por ejemplo, que se cuenta entre las peores ideas que ha llegado a tener la compañía. Hoy lo que hacemos es hablar de otra adaptación que se acaba de estrenar, en este caso titulada Destino: La Saga Winx y que adapta a la acción real la famosa serie de animación italiana Winx Club.

Dependiendo de vuestra edad es posible que conozcáis la serie original de Winx, la cual se convirtió en un gran éxito cuando comenzó a emitirse en 2004 con gran éxito. Su creador fue Iginio Straffi, quien, inspirado por las series de chicas guerreras de Japón, muy habituales allí, decidió inventar algo nuevo. Lo hizo con su propia empresa y no tardó en tener gran éxito tanto en Italia como en otros países. En poco tiempo Winx Club se transformó en uno de los dibujos animados de moda.

No importó que poco antes de Winx Club hubiera debutado W.I.T.C.H., una serie muy parecida, tanto que Disney, la productora de la misma, decidió denunciar a la empresa de Straffi. Argumentaban que les habían copiado la idea y, aunque el timing les daba obviamente la razón, porque Winx llegó pocos años después de su rival, al final el juez concluyó que no se había copiado nada. El motivo es que Straffi y su equipo demostraron que ya estaban trabajando en Winx antes de que W.I.T.C.H. comenzara a publicar su cómic. En cualquier caso, la lógica superior demostraba que tanto Winx Club como W.I.T.C.H. eran copias-inspiraciones de series japonesas como Sailor Moon, Pretty Cure o Magical DoReMi, entre muchas otras.

Winx Club, que tenía una animación horripilante en sus primeras temporadas, enganchó a los espectadores y se mantiene en antena incluso hoy día. No recibe temporada por año, pero sí que sigue activa con nuevas temporadas irregulares y películas, así como otros productos. La próxima temporada, por ejemplo, está prevista para el próximo año 2022.

Mientras tanto, Iginio Straffi negoció los derechos de los personajes con Netflix, con quien ya había colaborado en el spinoff WOW: World of Winx, para producir una adaptación en acción real. La idea de adaptar su serie en carne y hueso ya se le había pasado por la cabeza a Straffi en 2011, pero por aquel entonces no tenía ni los medios ni la experiencia necesaria para ello. La entrada en escena de Netflix resultó ser la mejor oportunidad, aunque dejó todo el trabajo de la adaptación en otras manos. Por eso, se dice que Destino: La Saga Winx es una serie “inspirada” en Winx Club y no una asdaptación. Pero si así fuera, no estaríamos hablando del mismo nombre ni de los mismos personajes.

Jugando con la identidad de los personajes

Antes del estreno de la serie ya hubo polémica. Cuando se presentaron a las actrices contratadas para encarnar a las protagonistas se vieron aspectos que hicieron que los fans de Winx se levantaran en armas. Uno de estos detalles fue convertir a Musa, una chica asiática, en una chica caucásica. Se han respetado sus rasgos en cuanto a la forma de vestir, pero no así al personaje. Hay que tener en cuenta que el propio Straffi reconoció en su momento que el personaje había sido modelado inspirándose en la imagen de Lucy Liu. Por su lado, el equipo de guion ha eliminado de la ecuación a Flora, el hada de las flores. En su lugar ha incluido a otra chica que no estaba presente en la serie original: Terra.

Como la propia Terra reconoce en el primer episodio, Flora es parte de su familia, por lo que la serie es consciente de la existencia del hada que debería estar en el equipo. Es posible que esté previsto incluir a Flora en la segunda temporada y realizar el recambio tras determinado suceso, pero eso no impide que, a primera vista, haya sido un golpe duro.

Además, Terra representa el estereotipo de la chica obesa caucásica, dando la sensación de que ha ocupado el lugar de Flora solo para jugar con este tipo de baza. El problema añadido es que Flora era una chica latina (en este caso inspirada en Jennifer Lopez), por lo que de golpe el equipo se ha encontrado con otro problema discriminatorio.

La única excepción del grupo en cuanto a la plantilla de protagonistas blancas la representa Aisha, hada que no estuvo en el plantel de la primera temporada de Winx Club, pero a la que aquí se ha impulsado a primera línea desde el principio. En este caso, es una chica afroamericana. No olvidemos, además, que también ha desaparecido Tecna.

No es para niños

Posiblemente la mayor decepción que nos hemos llevado con Destino: La Saga Winx ha sido ver cómo se ha optado por crear una serie que no está dirigida a un público infantil. Y lo cierto es que no entendemos por qué, ni tiene ningún tipo de sentido de una forma estrictamente comercial. Winx Club comenzó, como decíamos antes, en el año 2004. De eso han pasado 17 años. Las niñas que vieron la serie cuando empezó, tendrán ahora alrededor de 20-22 años. Pero no deberíamos ponernos en su caso, puesto que Winx Club todavía está activa, así que la marca sigue abarcando espectadoras desde 5 años en adelante.

Por lo tanto, sería fácil imaginar que la serie de acción real mantendría el espíritu de la producción original o que, al menos, sería consciente de cómo crear una producción más adulta sin necesidad de entrar en lo barriobajero. Pero es probable que, desde el principio, la intención de Netflix fuera muy distinta, ya que contrataron los servicios de Brian Young, que escribió algunos guiones de la serie de televisión Crónicas vampíricas, la cual estaba claramente dirigida a un público adulto.

Dijeron que iban a convertir Winx en una serie muy oscura y que nadie tenía que esperar ver la inspiración de la serie de animación original en ella. Pero como decimos, una cosa es que sea más oscura y adulta y otra que los personajes tengan que ser tan mal hablados y que resulten tan tremendamente repulsivos. Solo en el primer episodio escuchamos al menos dos o tres comentarios de connotaciones sexuales que no tienen ningún tipo de razón de ser. ¿Se intentan meter al público de 20-25 años en el bolsillo gracias a este tipo de referencias?

No ponemos ejemplos de los comentarios que dicen los personajes porque realmente no queremos que queden vinculados a este texto en la red. Pero personalmente, nos ha parecido un insulto a la obra original y una forma de reducir el valor de la ficción. ¿No pueden aprender de Disney y de sus películas para adultos con preocupaciones adultas y sucesos oscuros sin tener que recurrir a comentarios soeces y fuera de lugar?

Personalmente, aún es pronto para saber cuál va a ser el efecto que genere Destino: La Saga Winx, pero nosotros no estamos esperando una nueva temporada. Ni ganas. Y pensamos que Iginio Straffi tiene que haberse embolsado mucho dinero para permitir que hagan algo así con su obra. Lamentable. Un último detalle: las hadas que asisten a la escuela mágica en un lugar oculto del acceso de los otros mundos (como la Tierra), utilizan Instagram. Con eso lo decimos todo.

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