¿Qué consecuencias tienen los excesos de Navidad?

El exceso en Navidades provoca un aumento de peso debido al abuso en la ingesta de alcohol y alimentos calóricos.

La Navidad es una de las fechas más especiales del año, es el momento de la unión con la familia y con los amigos. Una fecha donde el amor invade cada rincón y la magia de la Navidad inunda cada casa española. Además del reencuentro con nuestros seres queridos, la Navidad también es un periodo de excesos, tanto en comida como en alcohol. Según un estudio, las comidas familiares, la ingesta de bebida alcohólica y el poco deporte que se realiza durante estas fechas provoca, de media, un aumento de 4 kilos en cada persona. Todos los excesos tienen sus consecuencias. ¿Qué consecuencias tiene el exceso en Navidad?

La primera consecuencia por exceso en el periodo navideño es al aumento de peso. Tras acabar las Navidades, no es de extrañar, que nos encontremos más pesados y sin ganas de comer. Se trata de una consecuencia navideña tras haber comida y bebido más de la cuenta durante estos días. Además, la sensación de pesadez aumenta cuando se mantiene durante todo el año un estilo de vida saludable.

Durante las Navidades se suele consumir una mayor cantidad de calorías ya que se cocinan y elaborar platos más grandes y abundantes con más grasa y ácido úrico. Además, a esto hay que añadir la ingesta de alcohol que se realiza diariamente durante estas fechas tan importantes. Se come y se bebe más pero se anda o se practica menos deporte. El sedentarismo se apodera de todas las personas con motivo de cafés y brindis con los seres queridos.

El exceso de comida durante las Navidades provoca una digestión más difícil y en muchos casos se puede sufrir ardor de estomago, malestar e, incluso, rechazo a algunos alimentos que se ha comido en exceso. En cambio, el exceso en la ingesta de alcohol provoca una sensación de pesadez y, seguramente, resaca al día siguiente.

Tras las largas comidas y sobremesas familiares llega la hora de descansar en el sofá, apenas realizamos ejercicio durante las Navidades por lo que no quemamos todos lo que ingerimos y bebemos. Esto provoca, como es lógico, un aumento de peso considerable. Según varios estudios realizados, la principal consecuencia del exceso en Navidad es el aumento de hasta cuatro kilos en tan sólo dos semanas.

Uno de los grandes propósitos de Año Nuevo es perder los kilos ganados durante el periodo navideño, así como ponerse en forma de cara a la época de primavera y de verano. Pero eso sí, hay que ser conscientes que no vamos a conseguir perder los kilos ganados durante la Navidad con la misma rapidez que los hemos cogido sino que el proceso de adelgazamiento será más lento y costoso.

Otra de las consecuencias del exceso durante el periodo navideño es la ansiedad, así como la excitación entre los menores. La ingesta de comida con un alto valor calórico puede llegar a provocar entre todos los comensales ansiedad durante los días de Navidad. Además, el azúcar que está presente en la gran mayoría de los postres puede provocar excitación en los menores y un mayor estado de nerviosísimo. También puede ocurrir que los menores tengan problemas para conciliar el sueño durante los quince días de vacaciones navideñas.

Por otra parte, los excesos durante el periodo de Navidad disparan las visitas a los médicos de todas las ciudades. Algunas de las celebraciones navideñas pueden llegar a acabar en la consulta del médico por una indigestión, intoxicación alimentaria o alergias que se desconocían. Aunque, desgraciadamente, el exceso en Navidad también puede provocar problemas cardiovasculares con fatídicas consecuencias. En el caso de ingerir demasiado alcohol durante las Navidades es conveniente evitar conducir y practicar actividades que requieran una gran concentración.

Es por ello que los expertos recomiendan disfrutar de estas fechas navideñas con moderación y evitando cualquier tipo de exceso que luego puede pasar factura en nuestro cuerpo. Para finalizar unas perfectas Navidades sin una gran indigestión es conveniente comer, cenar y beber con los amigos y familiares en su justa medida y sin excederse. Se puede realizar todo lo que uno quiera pero siempre con una cierta moderación.

Para evitar el exceso de peso tras las Navidades, además de la indigestión, se pueden incluir alimentos sanos en todos los menús navideños y dejar a un lado todas las salsas, en especial las comerciales, así como todos los alimentos con altas calorías. Se trata de elaborar un menú navideño saludable evitando cualquier tipo de alimento con grandes calorías. Se puede beber vino tanto en la cena como en la comida y brindar con cava o sidra en su justa medida. Además de ser saludable para el cuerpo humano también se evita la resaca del día siguiente.

Por último, la Navidad es un periodo mágico que permite reunirse con la familia y con los amigos. Un periodo único que se puede aprovechar para dar una vuelta y disfrutar del espíritu navideño en la calle con tíos, abuelos, primos y padres. Así evitaremos el sedentarismo.

FOTO/ Kevin Dooley

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