Primeros pasos del cine a color

Los avances en el mundo del cine a color dieron sus más grandes pasos en Gran Bretaña, a lo largo de los años 20. Los trabajos experimentales realizados por Edward Raymond Turner, quien patentó un proceso cinematográfico en tres colores en 1898, no pudieron llevarse a la práctica por la repentina muerte de su descubridor, y el consiguiente parón en la investigación.

the open road

Turner (1873- 1903) fue pionero en dirigir un estudio de fotografía y un conocido inventor británico. Su mayor logro fue la producción de películas a través de imágenes en movimiento a color. Recibió apoyo financiero inicialmente de Frederick Marshall Lee, y posteriormente de Charles Urban, que pasó a ser su único mecenas a partir de 1902.

La cámara de Turner emplea un disco giratorio con tres filtros de colores que captan de forma separada tres tonalidades de color de una misma imagen, impregnándola en un rollo de película en blanco y negro. El sistema produjo varios errores, ya que resultaba imposible tomar las tres muestras de color al mismo tiempo, y siempre existía un pequeño desfase de las capas, lo que producía una sensación de mezcla de colores que no se asemejaban del todo a la realidad. Además, el aparato tenía problemas de resolución por su sistema mecánico inestable, lo que añadía desajustes a la imagen final.

Tras el infarto de corazón de Turner en 1903, Charles Urban encargó la continuación del proceso a George Albert Smith, con la idea de conseguir un producto de éxito y lanzarlo al mercado. Smith realizó sus investigaciones, y al encontrar numerosos fallos en el proceso, tomó otro camino que le llevó a la creación del Kinemacolor, que resultó ser el primer proceso de grabación cinematográfica con algo de éxito.

El Kinemacolor comenzó a comercializarse en 1908, y duró en el mercado hasta 1914 gracias al exitoso lanzamiento de la empresa Urban´s Trading Co, en Londres.

Su funcionamiento consistía en la toma de varias imágenes en blanco y negro de forma consecutiva, a la que se le añadían filtros rojos y verdes. A gran escala este proceso permitía filmar películas de larga duración relativa. Realizaron su primera proyección pública en 1908, y a partir de ese momento se instalaron los proyectores Kinemacolor en 300 salas de cine de todo Reino Unido.

Paralelamente, William Friese-Greene estuvo trabajando en la cinematografía a color, mediante un sistema similar de cromado de la película en blanco y negro, coloreando las imágenes con los mismos colores básicos con los que trabajaba el Kinemacolor. Charles Urban no permitiría su comercialización, ya que lo tomaba como un plagio de su sistema.

Pero Friese-Greene ganó en los tribunales y arruinó el fructífero negocio del Kinemacolor, implantando el suyo propio denominado como Biocolour. Su sistema estaba más perfeccionado que el anterior, y sí suponía realmente la sensación al ojo de estar viendo colores reales. Su invención obtuvo grandes éxitos y, aunque tenía varios fallos, como la constante sensación de parpadeo y los bordes rojos y verdes que se observaban en imágenes con rápidos movimientos, podemos decir que el Biocolour es el predecesor del cine a color actual.

Vía The History Blog

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