La leyenda de El Dorado

El Dorado es una de las leyendas más importantes de América y el mundo, que logró que muchos conquistadores ávidos de riquezas se internaran en lo más profundo del continente en su búsqueda. ¿Existe realmente un sitio así?

Esta es una leyenda que nace en el periodo de las conquistas de América, de los viajes que hicieron los colonos a las nuevas tierras y que eran un autentico hervidero de nuevas historias y leyendas que contar. Era un enorme continente, totalmente desconocido, y todo esto era una enorme coctelera que producía grandes historias y leyendas que contaban a su llegada a casa.

¿Existiría realmente El Dorado?

La leyenda de “El Dorado” nace de esta situación que ocurría con los colonos de esa época. Después de la colonización efectuada por Colón, muchos otros llegaron detrás de el en busca de riquezas. Estas las obtuvieron a golpe de fuerza de sangre, caballo y espada. Así se efectuó unos de los grandes saqueos del continente americano.

En esta fiebre de conquista las historias corrían entre los soldados, historias alimentadas por la codicia. La leyenda de El Dorado nació y circuló de boca en boca. Había diferentes versiones. Algunas decían que en una tribu oculta en medio de la selva, los nativos solían enterrar a sus muertos en una laguna. Lo que más les llamaba la atención, era el hecho de que a estos muertos los llevaban en canoas, junto con una gran cantidad de joyas y tesoros. Como es obvio las riquezas también se sumergían en lo más hondo de la laguna.

Otras decían, que en ese mismo lago, una vez al año, se ofrecían sacrificios a los dioses. Para dicha ofrenda se reunía una gran cantidad de este tesoro, que se llevaba al centro del lago. Luego el Sacerdote desnudo (solo cubierto con una capa de polvo de oro: por eso se le llamaba “hombre dorado”) arrojaba estas dádivas al fondo del lago. También hay versiones que hablan de una ciudad, que reblandecía porque estaba hecha de oro y plata.

La leyenda de “El Dorado” fue tomada como un hecho real por muchos conquistadores que emprendieron la búsqueda de dicho lugar, por distintos rumbos. Así se adentraron en selvas salvajes y sufrieron muchas bajas. Pero como todo esto era leyendas; nunca se encontró dicha ciudad perdida; al igual que el lago donde se arrojaban los tesoros.

Bajo este pretexto aún hoy día se invaden países en busca del oro negro, el oro de nuestros días. Así que evitemos estas leyendas. En el pasado, los mayores perjudicados fueron los indígenas del sur de América. Hoy día es cualquier país que tenga recursos primarios que sean importantes para los ricos del mundo.

Como podemos ver, la historia no ha variado mucho y se repite en un ciclo constante.

Imagen: everystockphoto

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