La Cloaca Maxima de Roma necesita cuidados urgentes

La Cloaca Maxima de Roma, o la Gran Cloaca, comenzó su historia como un canal abierto que llevaba agua desde el Foro Romano hasta el Tíber y necesita cuidados urgentes.

Cloaca Máxima de Roma

La Cloaca Maxima de Roma, o la Gran Cloaca, comenzó su historia como un canal abierto que llevaba agua desde el Foro Romano hasta el Tíber. Según Tito Livio, fue construido por orden de Tarquinio Prisco, quinto rey de Roma, para drenar el valle propenso a las inundaciones que se encontraba entre Capitoline, Esquiline y Palatine, que más tarde se convertiría en el Foro romano. Tres pequeños ríos corrían por las colinas y convergían en esa zona, que se inundaba habitualmente por el Tíber.

En el siglo VII a.C. Prisco empezó a pavimentar la zona para su construcción, pero era necesario un conducto que canalizara las aguas que la inundaban. Alrededor del año 600 a.C., inició la construcción del canal, que fue terminado por Lucio Tarquinio, último rey de Roma, en el siglo VI. A medida que la ciudad crecía, el sistema de drenaje se amplió con un mosaico de canales, que fueron cubiertos completamente en el siglo II a.C. convirtiéndose así en la red de alcantarillado subterráneo que conocemos hoy en día.

Incluso después de la caída del Imperio de Occidente en el año 476 d.C., la Cloaca Maxima aún mantenía su uso en la ciudad, aunque sus reparaciones no se llevaron a cabo durante los años en los que Roma mantuvo su cautividad babilónica por el Papa en el siglo XIV. Bajo el papado renacentista, algunos de los acueductos y alcantarillas de la ciudad fueron restaurados, y después de la unificación de Italia en 1870 se recuperaron más secciones de la Cloaca y se añadieron a las demás, y en el siglo XX, los modernos proyectos de alcantarillado conectaron la Cloaca Maxima.

Sin embargo, durante décadas ha estado descuidada, y con los extremos cambios climáticos de los últimos años, la condición de la Cloaca se ha vuelto crítica. Los programas de investigación han intentado documentar los túneles durante los últimos 6 años, y este verano, las organizaciones arqueológicas regionales enviaron un robot de exploración llamado Archeorobot, que hizo escáneres laser y tomo imágenes del conducto principal y sus ramificaciones, además de registrar los niveles de humedad, la temperatura y el nivel de gases de los túneles.

Los resultados fueron bastante alarmantes, ya que las obstrucciones y los daños estructurales han transformado a la Cloaca Maxima en una serie amenaza para la salud y la seguridad de la ciudad.

Así que, con los datos de la investigación, los equipos de mantenimiento de la ciudad descenderán a la Cloaca Maxima y pasarán los próximos dos meses limpiando a fondo los túneles, aunque su objetivo es llevar a cabo los trabajos de reparación durante dos años, por lo que están recaudando fondos.

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