El Tesoro Cheapside se exhibirá por primera vez, en el Museo de Londres

El Tesoro Cheapside es una colección de joyería de finales del siglo XVI y principios de XVII que fue descubierta por los empleados de demolición de la Casa Wakefield en 1912, en la ciudad de Cheapside (Londres), situada muy cerca de la catedral de St. Paul.

tesoro cheapside

Al picar en el suelo del sótano, golpearon una caja de madera podrida, escondida siglos atrás antes del Gran Incendio de Londres de 1666. En su interior había muchas joyas, 500 piezas de oro y piedras preciosas de todo el mundo. Los obreros cogieron las joyas, envolviéndolas en pañuelos, rellenándose los bolsillos, botas y gorras para así poder vender ese tesoro escondido a Stoney Jack, un hombre muy conocido en el vecindario.

Stoney Jack era como un padre para los trabajadores de la construcción en la zona, pasaba gran tiempo en las zonas de demolición para apoderarse de objeto de interés que se encontrara en ellas. Afortunadamente para los empleados, Stoney Jack no era sólo el nombre de un callejón. Su verdadero nombre era G.F. Lawrence y era dueño de una tienda de antigüedades en Wandsworth y aún mejor: era el jefe de adquisiciones para el nuevo Museo de Londres, que inauguró casualmente el mismo año que el Tesoro Cheapside fue descubierto.

Uno de los fundadores del Museo de Londres, el señor Harcourt, dijo que Lawrence busco a todos los trabajadores que se habían encontrado las joyas, para comprárselas.

Y así es como el recién abierto Museo de Londres, adquirió la colección de joyería isabelina y jacobina más importante que se ha encontrado hasta hoy; mientras, el Museo Británico tuvo que conformarse con obsequio de unas pocas piezas y el prestigioso museo Victoria & Albert pudo quedarse tan sólo con una pieza de oro y una cadena de esmalte.

Ahora, por primera vez, la colección de joyas encontradas en Cheapside será exhibida en el Museo de Londres al completo bajo el nombre de “El Tesoro Cheapside: Joyas perdidas de Londres”, exposición que comenzará el 11 de octubre de 2013 y continuará hasta el 27 de abril 2014, dando así a los turistas la oportunidad de ver algo que no se había visto desde 1912.

Es una maravilla para la vista. Hay esmeraldas de Colombia y Brasil, amazonita brasileña, espinela, iolitas y crisoberilo de Sri Lanka, rubíes y diamantes indios, turquesas persas, lapislázuli de Afganistán, ópalos, amatistas y granates procedentes de Hungría y perlas de Bahrein. También se pueden observar espectaculares piezas individuales como un reloj de bolsillo fabricado tan sólo con esmeralda colombiana, que antes de que fuera tallada, era del tamaño de una manzana, un cameo bizantino de 1.300 años de antigüedad fabricado con amatista; también piezas de oro, diamantes y esmeraldas con forma de una salamandra, un loro verde sobre ramas de oro de las que cuelgan delicados racimos de amatista.

También hay algunas piezas con tallados más elaborados, como la rosa y la estrella talladas, que se vieron por primera vez como ornamento utilizado por cardenal Mazarin de Europa en Francia, en 1640. Esas joyas se tallaron justo antes de ser enterradas, formas que estaban muy de moda en Inglaterra, antes de hacer su debut en Francia. También, una de las piezas del tesoro, es un pequeño astillado rojo realizado con piedra intaglio que talla el escudo de armas de William Howard, primer y único vizconde de Stafford. Fue creado en noviembre de 1640, por lo que el entierro de las joyas se reduce a las fechas entre noviembre de 1640 y septiembre de 1666.

Los investigadores creen que el tesoro pertenecía a un grupo de joyeros que lo escondieron para su recuperarlo posteriormente. En el siglo XVII, Cheapside era conocida por sus tiendas de joyas.

«Esta colección ha sido malinterpretada como joyas para las clases mercantiles, pero en esa época, los comerciantes se encuentran entre las personas más ricas de la tierra, tenían más riqueza que la aristocracia”, dijo el comisario Forsyth, que ayudó en la investigación de las fechas.

Al tratar de averiguar de quién es el tesoro enterrado, y cuándo y por qué lo enterró, se han resuelto algunos misterios y podría haber sido descubierto un crimen. Entre los grandes rubíes, perlas, esmeraldas y zafiros, había algunas piedras falsas talladas en cristal de cuarzo y teñidas con colores para que parecieran piedras preciosas. Forsyth cree que esta idea pudo ser obra de un joyero experto llamado Thomas Simpson. También cree que éste pudo estar implicado en el asesinato de otro joyero, que fue envenenado y arrojado al mar en un viaje de vuelta de Oriente, y que algunas de las joyas que traía la victima de vuelta a Londres, podrían haber sido saqueadas a éste por Simpson.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...