El Rijksmuseum presenta el llanto de Cupido

El museo holandés Rijksmuseum ha recibido un regalo sorprendente de un anónimo. Se trata la cabeza de un bebe tallado en madera con una cabeza totalmente expresiva, obra del escultor holandés del Renacimiento Hendrick de Keyser, realizada en torno al año 1645.

El museo holandés Rijksmuseum ha recibido un regalo sorprendente de un anónimo. Se trata la cabeza de un bebe tallado en madera con una cabeza totalmente expresiva, obra del escultor holandés del Renacimiento Hendrick de Keyser, realizada en torno al año 1645. De Keyser era conocido por su realismo aunque esto en ocasiones supusiese los aspectos menos halagüeños, como las arrugas de un cliente en sus esculturas y otras expresiones igual de intensas.

Cupido llorando

Aunque a primera vista pueda parecer que la imagen refleja el llanto de un bebe, sin más sentido que ese, el bebe representa a un dios, la representación de Cupido. La historia de este llanto es un poema clásico griego escrito por Teócrito aunque muchos piensan que no fue el que lo escribió verdaderamente.

El poema cuenta como el travieso de Cupido intenta robar un poco de miel de una colmena. Sin embargo el pequeño es picado por una abeja, momento que da pie a los lloros del pequeño de Cupido que corre con su madre Venus, para quejarse del dolor que le estaba produciendo ese ser tan pequeño. Venus le señala que ese insecto es igual que él, a pesar de ser tan pequeño puede producir un inmenso dolor con sus flechas de amor. El llanto de Cupido con la abeja recorriendo su sien derecha es representado también en la imagen.

La historia de Cupido y la abeja fue un tema popular en el Renacimiento en el norte de Europa. Alberto Durero fue el primero en abordar el tema con Cupido como el ladrón de miel, pintado en 1514 como parte de una serie de acuarelas de la mitología clásica. También recurrió al poema Lucas Cranach el Viejo, que en 1525 pintó a Cupido quejándose a Venus, ahora en la Galería Nacional de Londres. Él y su taller produjeron cerca de 30 pinturas sobre este mismo tema.

Existe otra versión muy famosa en el Museo Metropolitano de Arte en la que Venus se muestra con un sombrero y muestra tímidamente su entrepierna. En la imagen aparece una inscripción en latín en la que se explica cómo “A medida que Cupido estaba robando la miel de la colmena, una abeja picó al ladrón en el dedo, y así buscamos los placeres peligrosos transitorios que se entremezclan con la tristeza y el dolor”

La escultura de Hendrick de Keyser es diferente porque refleja como ninguna otra la expresividad de Cupido en el momento de la picadura. Ni Durero supo transmitir esa realidad tan cruel para el pequeño Cupido, que abre la boca hasta el máximo con un llanto desgarrador y que deja mostrar los pequeños dientes que le han salido. El dios deja paso al llanto más humano de un niño. Esta expresión de realidad de de Keyser se había mostrado en otra obra en bronce ahora en el Museo de Arte de Los Ángeles, sin embargo en la que aquí nos ocupa se muestra la tan famosa abeja del poema, por lo que es clara la representación de Cupido

El Rijksmuseum se encuentra actualmente en un proceso de remodelación. Cuando se vuelve a abrir en el año 2013, Cupido será puesto en exhibición junto con otro puñado de excepcionales esculturas de Hendrick de Keyser

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