¿Cómo sobrevivir en el Everest?

Recomendaciones expertas de especialistas que tienen en cuenta los riesgos de escalar el temible Everest.

monte Everest

Hace unos días hablamos del Everest y de lo que había ocurrido con un conocido especialista que intentó escalar el monte sin lograrlo con éxito. Hay miles de personas que sueñan con escalar y coronar el Everest, pero hay quien dice que la resistencia a este lugar, la capacidad de alzarse ante el mismo y superarlo se encuentra en los genes. ¿Es posible superarse así mismo y lograr la meta? ¿influye nuestra capacidad personal para racionar y administrar el oxígeno? ¿podemos hacer algo que influya en que logremos nuestro objetivo?

Por supuesto, escalar el Everest no es algo que vayamos a hacer por mucho que lo intentemos sin entrenamiento ni práctica. Aunque tengamos unos genes en los que está escrito “esta persona podrá escalar el Everest”, no lo haremos sin antes prepararnos. Y no solo hay que escalar otras montañas y montes más pequeños antes de plantearnos un reto como este, sino que además tendremos que conocer consejos y estrategias que nos permitan plantar cara a la adversidad.

Nosotros os vamos a dar una serie de consejos que hemos ido recopilando de entrevistas y declaraciones a especialistas y sherpas que conocen a la perfección el entorno del Everest. Como siempre, os pedimos que tengáis mucho cuidado si tenéis pensado dar rienda suelta a este tipo de aventura. Pero tengamos muy en cuenta que nada debería frenar nuestros deseos.

Tú mandas en tu seguridad

Hay un error común que cometen algunas personas y no es otro que arriesgarse cuando no tienen muy claro que la situación esté abierta a ello. Esto significa que siempre tengáis la última palabra en lo que se refiere a vuestra seguridad y que nunca os dejéis simplemente llevar por la corriente. Por mucho que estéis participando en un viaje en grupo o tengáis compañeros que ven la situación de una manera distinta, vuestra seguridad siempre es lo primero. Además, todos los escaladores tenemos cierto sentido interno que nos avisa, algo como un sistema que nos habla interiormente y nos dice a grandes rasgos cómo creemos en nuestro interior que se encuentra la situación. Si tenemos esa sensación de intranquilidad que nos dice “no te arriesgues”, lo mejor será contenernos y evitar esa escalada que estamos preparando.

Confía en las cuerdas

Las cuerdas son un elemento clave y quien crea lo contrario estará poniendo en riesgo tanto su vida como la de sus compañeros. Las cuerdas nos van a ayudar muchísimo, pero tenemos que asegurarnos de que se encuentran en buen estado. Muchos de los accidentes que se producen en montañas complicadas se deben al mal estado en el que se encuentran las cuerdas. No hay que usarlas excesivamente viejas y también hay que revisar para que estén en buen estado. Hay que probarlas y asegurarse de que están bien y por supuesto, no debemos excedernos en cuanto a la cantidad de personas que hacen uso de la misma cuerda, porque podríamos estar creando una trampa mortal.

Al mismo tiempo, queremos especificar que con esto no decimos que confiemos en las cuerdas en todo momento, sino en que sepamos que están ahí y que nos pueden ayudar. Siempre hay que usar los crampones y que usemos las paredes para apoyarnos bien con nuestras piernas. El soporte que nos da la cuerda tiene que estar presente y ayudarnos en ciertos momentos, pero no hay que depender exclusivamente de ella porque lo que estaremos haciendo será descuidar otros aspectos de la escalada. Al mismo tiempo, antes de tomar la decisión de si compartir la cuerda o no, pensemos muy bien en si hemos entrenado lo suficiente con esa persona para que en una situación de riesgo nos combinemos bien con la intención de salir adelante.

El tiempo siempre presente

Todos somos adultos y somos capaces de entender que no es el momento de hacer algo si la situación no nos lo pone en bandeja. Quizá llevamos meses esperando para escalar el Everest y justo hoy las condiciones del clima han empeorado tanto que es imposible comenzar con el ascenso. Tendremos que entenderlo y asumirlo para aplazar el ascenso a una fecha posterior. El motivo de ello es que el tiempo siempre tiene que estar presente. No podemos restar importancia ni trascendencia a las condiciones del clima. Esto se debe a que un mal clima puede acabar con nuestras posibilidades de coronar el Everest en un abrir y cerrar de ojos y son muchos los expertos que han perdido la vida debido a intentarlo con mal tiempo.

Si hay mal tiempo en un momento todo se puede descontrolar. El viento y el frío bloquearán la sangre de nuestras venas y nos helaremos, el efecto de las ráfagas hará que no veamos nada y en cuestión de segundos no podremos ni pensar ni reaccionar. El mareo que sentiremos a medida que nuestro cuerpo se va debilitando será síntoma de que pronto caeremos al suelo sin sentir las piernas, los dedos ni prácticamente ningún elemento de nuestro cuerpo. En ese momento sabremos que estaremos ante un final inevitable, uno en el que oiremos de fondo los gritos de nuestros compañeros que se encuentren en la misma situación. Y si no tenemos suerte, el final será inevitable. Suena radical, triste y trágico, pero es la realidad del Everest.

puente en Everest

¿Nos podemos fiar de las predicciones meteorológicas? Esa es una buena pregunta a tener en cuenta. Lo cierto es que sí, podemos fiarnos. Tenemos que estar al tanto de las predicciones más actuales y de las que nos informan tanto a corto como largo plazo. Al mismo tiempo es necesario que no le quitemos ojo a la montaña y que miremos bien las condiciones de la misma, las pistas que nos proporciona o que intentemos esclarecer si podríamos tener problemas a la vista del estado en el que se encuentra. A medida que acumulemos experiencia nos será más fácil tener una visión clara del tiempo y del clima con el que nos encontraremos en la expedición.

La importancia de tener el equipo adecuado

No podemos intentar escalar el Everest sin asegurarnos al 100% de que contamos con el equipamiento más conveniente. Eso lo relacionamos tanto con la calidad de los materiales y suministros, así como con la cantidad. Tenemos que disponer, por ejemplo, de las botellas de oxígeno necesarias para poder realizar nuestra misión. Y cuando decimos las necesarias nos referimos también a las que necesitaríamos en caso de una situación adversa. Siempre debemos contar con un plan B que no nos deje vendidos si algo ocurriera durante el ascenso. Por otra parte, hay que ser capaces de contabilizar cuántas botellas necesitamos sabiendo cada cuánto las cambiaremos.

El resto del equipamiento también es imprescindible. La ropa es clave porque nadie quiere morir por hipotermia por mucho que haya sido algo que ha ocurrido en numerosas ocasiones. ¿Y si perdemos uno de los crampones? ¿cómo lo sustituiremos? ¿qué tipo de plan tenemos para un caso como este que pensamos que no puede ocurrir pero que tiene muchas papeletas para que se produzca? Si nos preparamos bien estaremos aumentando muchísimo nuestras posibilidades de supervivencia.

¿Te conoces lo suficiente?

Antes hablábamos de esa sensación que podemos tener y que nos dice “no escales” en algunos momentos de nuestra trayectoria en la escalada. Como podéis ver, conocerse así mismo es importante. Lo es todavía más en ciertos momentos en los que el esfuerzo puede comenzar a pasarnos factura y en los que tendremos que esforzarnos para mantener la mente despejada y el objetivo bien centralizado. Cuando ascendamos podríamos encontrarnos con sensaciones poco habituales en nosotros provocadas por la altitud. Si el oxígeno nos falta también podríamos tener problemas, así que siempre es positivo que nos conozcamos a nosotros mismos y sepamos cuándo hay algo que está fallando.


Cuando tenemos problemas con el oxígeno que llega a nuestro cerebro es habitual tener alucinaciones y pensamientos negativos que alteran nuestra realidad. También podemos llegar a sufrir euforia, psicosis y otros efectos, pero en realidad cada persona asume este tipo de situación de una manera distinta. Si nosotros nos conocemos y somos capaces de ver que algo no falla estaremos más cerca de la supervivencia que si simplemente aceptamos que ese cambio en nuestro pensamiento y forma de sentirnos es algo normal.

Reacciones en situaciones de peligro

También es importante que sepamos cómo actuar ante una situación de peligro. ¿Sabemos cómo comportarnos si ocurren errores o si hay imprevistos en la escalada? Algunas de estas situaciones se pueden entrenar y es fácil prepararse para ellas. En otros casos estamos absolutamente vendidos a nuestra suerte y a lo bien que hayamos planificado la escalada. Hay muchas personas que se preguntan qué hacer en caso de una avalancha y lo malo es que no se puede decir mucho, dado que se trata de uno de esos momentos en los que todo queda en manos de la suerte y de cómo salgan las cosas por sí solas. Lo que hay que intentar es no vernos en este tipo de situaciones, controlar el momento y la escalada y ver que puede haber factores que nos avisen del riesgo.

Con todo esto en cuenta os animamos a que no dejéis de soñar con escalar el monte Everest, porque se trata de una de esas maravillas del mundo que siempre seguirán ahí y que harán que miles de personas dejen su huella una vez lo asciendan. La sensación, según cuentan quienes lo han conseguido, es única, pero también se requiere mucho valor, experiencia y fuerza de espíritu para lograr una meta como esta que no hay duda de que no se encuentra al alcance de todos. Os deseamos a todos suerte y precaución.

Foto: SimonSimon

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